Carillas dentales: ¿Realmente las necesito?

En el mundo dental, como en otros sectores, existen dos realidades: la comercial, que te vende productos que tal vez ni necesites, pero que te incitan a la compra compulsiva; y la profesional, que te ofrece tratamientos dirigidos a la mejora de la salud, función y estética dentofacial.

Las carillas dentales no escapan a esta realidad. Inicialmente se imponen como una moda entre celebridades, con resultados que distan mucho de lo que es óptimo e indicado, y que obedecen a la distorsión de la realidad que han generado los medios digitales en donde coexisten dos tipos de vida: la verdadera y la virtual. Con todos los filtros fotográficos y las redes, se ha creado la tendencia de que los dientes deben ser ultra-blancos y grandes, sin guardar relación con las demás estructuras faciales, desvirtuando el verdadero propósito de un tratamiento estético o cosmético dental, que es devolver la naturalidad y mejorar la apariencia de la sonrisa, como elemento de juventud y salud.

Aquí radica la importancia de la elección del mejor profesional o clínica dental, que tenga una filosofía de bioética, obtención de resultados naturales y personalizados, con la utilización de la mejor tecnología en equipos y biomateriales, para guiarte en la obtención de la sonrisa ideal, siempre con respeto a la salud y función, para que lo que se realice perdure en el tiempo.

De nada vale un bonito resultado final, para postear en Instagram, pero que al cabo de un año fracase porque no se respetó la función. Todo comienza con un análisis de la función masticatoria, de la salud del hueso y las encías, de la integridad de los dientes, para luego pasar a un estudio y diseño de la sonrisa, tomando en cuenta la forma, tamaño, color, proporción y posición de cada diente. De esta manera poder decidir cuál es el plan de tratamiento más idóneo, menos invasivo y más perdurable, en caso de que alguno de esos elementos necesite ser mejorados.

¿Cuándo se recomienda usar carillas dentales?

En caso de que los dientes tengan un color indeseable y que con un blanqueamiento o aclaramiento dental no sea suficiente para mejorar su apariencia, dientes muy pequeños o puntiagudos, dientes desgastados por hábitos como el bruxismo, dientes con formas irregulares, sonrisas que muestren mucho la encía “sonrisas gingivales”, o la combinación de cualquiera de estos factores, las carillas dentales pueden ser una buena alternativa de tratamiento, en manos expertas y siempre apoyado del trabajo minucioso de un buen laboratorio, que logre reproducir la naturalidad necesaria en estas restauraciones para que se integren a la sonrisa del paciente y le devuelvan juventud y vitalidad.

La elección del color sea extremadamente blanca o de un color más natural es decisión del paciente y la respetamos, aunque siempre nos inclinemos a restauraciones que brinden naturalidad. Pero lo más importante es que se respeten los criterios funcionales y los límites biológicos, así como también la morfología dentaria. De esta manera es un tratamiento perfectamente aceptable si se realiza con responsabilidad.